
Si alguna vez volviese a verte, quisiera
regalarte un anillo de agua transparente
extraído de los juegos del estanque
para refrescar la impaciencia de tu dedo.
Y la lluvia gotearía de entre tus manos.
Si alguna vez volviese a verte, intentaría
escribirte un mensaje de amor sobre ese agua
con una pluma de algún ángel
mojada en blanca tinta de las nubes.
Y sólo tú podrías leerlo.
Si alguna vez volviese a verte,
rebosante entre las luces de las aguas,
virginal como el pezón de una novicia,
tan clara y tan secreta como eres,
podría borrarse mi melancolía.
Pero la vida juega conmigo al escondite
y en las orillas de los cauces de mis venas
se ha secado la esperanza. La soledad

me ha llamado por mi nombre de pila
-prueba de que me conoce demasiado-
y solicita registrarse en algún rincón oscuro
de mi ventrículo izquierdo.